2025 movido
QUERIDO LECTOR:
Han transcurrido ya cinco meses desde la última vez que publiqué una columna en este blog. Sin embargo, esta ausencia no se debe a una falta de inspiración ni mucho menos a un olvido. Más bien, ha sido un período marcado por profundas transformaciones, tanto en lo personal como en el acontecer nacional. Hoy retomo la escritura con la convicción de que compartir reflexiones sigue siendo una forma valiosa de aportar al debate público.
Durante este tiempo, he vivido momentos de introspección y crecimiento personal. Meses en los que he aprendido a soltar ciertas cargas, a valorar lo esencial y a mirar el país con otros ojos. Esta experiencia personal, curiosamente, se asemeja al proceso que también vive nuestra patria: una etapa de transición, de cierre de ciclos y de preparación para lo que viene.
Nos encontramos en la recta final del mandato del Presidente Gabriel Boric, y no es menor reconocer que, a diferencia de lo que ha ocurrido con otras administraciones, su gobierno ha seguido trabajando activamente hasta los últimos días. Lejos de la lógica de administrar lo hecho, el Ejecutivo continúa impulsando medidas y enfrentando desafíos con compromiso.
Este esfuerzo, más allá de las legítimas diferencias políticas que pueden existir, merece ser reconocido. El juicio justo sobre cualquier gobierno debe considerar tanto los errores como los aciertos, y es evidente que en este período también se han alcanzado logros importantes.
En medio de este contexto, Chile se aproxima a una nueva elección. Un proceso clave que definirá el rumbo del país en los próximos años. Por eso, es más importante que nunca que el voto ciudadano se ejerza de forma informada, consciente y libre.
Debemos avanzar hacia una democracia madura, donde las decisiones no se tomen por simple arrastre o por lo que diga algún referente, sino por un análisis serio de las propuestas, trayectorias y capacidades de quienes aspiran a representarnos. Votar es un derecho, pero también una enorme responsabilidad.
Espero sinceramente que estas elecciones sean fructíferas para nuestra nación. Que prevalezca el sentido común, el respeto a la diversidad de ideas y el deseo genuino de construir un país más justo, más solidario y más humano.
Chile merece autoridades a la altura de sus desafíos, pero también ciudadanos comprometidos con el bien común. Que esta próxima jornada electoral sea una oportunidad para elegir no desde el miedo ni la conveniencia, sino desde la esperanza y la razón.
Agradezco la oportunidad de volver a escribir estas líneas, y a los lectores por tomarse el tiempo de leerlas. Seguiré atento y con la pluma dispuesta, porque escribir sobre el país también es una forma de amarlo.
Atentamente,
Ismael C.


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