Ortega Opina sin Causa
En el día de hoy, diversos medios internacionales difundieron declaraciones del presidente de Nicaragua, señor Daniel Ortega, quien calificó de “asesinos” a los Carabineros y a las Fuerzas Armadas de Chile, en referencia a los hechos ocurridos durante el golpe de Estado de 1973.
Frente a tales afirmaciones, Su Excelencia el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, manifestó públicamente su rechazo y dispuso que el Ministerio de Relaciones Exteriores enviara una nota de protesta formal a nivel internacional, en defensa de la honra nacional y de nuestras instituciones castrenses, particularmente de Carabineros de Chile.
Ante esta situación, deseo expresar mi más profundo apoyo no solo a los carabineros de nuestro país, sino también a sus familias, hijos y seres queridos. Cuento con familiares y amigos que forman parte de esta institución, y me duele escuchar juicios injustos que desmerecen su labor, generalizando hechos aislados y desconociendo el sacrificio diario que realizan al servicio de la patria.
Hace unos días alguien me preguntó: “¿Por qué defiendes tanto a los carabineros si su trabajo no sirve para nada?” Aquella afirmación me causó una gran impotencia, pues ignora la realidad de una institución que trabaja incansablemente, las 24 horas del día y los 7 días de la semana, enfrentando catástrofes, emergencias naturales, incendios, erupciones volcánicas o situaciones de orden público, siempre presentes donde el país los necesita.
Muchos de ellos sirven lejos de sus hogares, dejando a sus familias por meses para cumplir su deber. Pese al frío, la lluvia, la altura o el cansancio, permanecen firmes, guiados por su vocación de servicio y su amor a Chile. En los últimos dos años, 23 carabineros han perdido la vida en cumplimiento de su deber, dejando familias en duelo y hogares marcados por el dolor. Otros han resultado gravemente heridos, con secuelas físicas y emocionales irreversibles. Lamentablemente, son pocos los que se preguntan quién se hace cargo de su salud mental, de su estabilidad económica o de su bienestar personal después de haberlo entregado todo por la nación.
En muchas ocasiones, durante mis labores profesionales cerca del Palacio de La Moneda, he sido testigo del sacrificio silencioso de quienes custodian ese histórico edificio bajo la lluvia, con frío y cansancio, sin más abrigo que su uniforme. Esa imagen me inspira respeto y admiración, y me recuerda que detrás de cada uniforme hay un ser humano que siente, sufre y también sueña.
Por ello, hago un llamado a la empatía y al respeto. No podemos seguir deshumanizándonos como sociedad. Hemos perdido la sensibilidad hacia el prójimo, y con ello se ha debilitado la solidaridad que debería caracterizarnos como nación. La cooperación y el apoyo mutuo no deben surgir solo en tiempos de catástrofe o durante la Teletón; deben ser una constante en nuestra vida diaria. Si ves a alguien que necesita ayuda, tiéndele la mano. Si un anciano requiere compañía, bríndasela. Hagamos de Chile un país más humano, más compasivo y más justo.
Asimismo, es importante recordar que, antes de emitir juicios sobre otros países, debemos mirar con responsabilidad nuestra propia realidad. En el caso del señor Ortega, sería prudente que atendiera las graves situaciones que afectan a su propio pueblo. Diversos informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes documentaron, en 2020, múltiples hechos de represión y violencia en Nicaragua, que dejaron más de 300 personas fallecidas, 2.000 heridas y más de 1.600 detenidas arbitrariamente. Más de 100.000 nicaragüenses han debido solicitar asilo en el extranjero, huyendo del miedo y la represión.
Ante este contexto, resulta contradictorio que un mandatario con tales antecedentes en materia de derechos humanos se arrogue el derecho de descalificar a las instituciones de un país soberano y democrático como Chile.
Nuestro país se caracteriza por su respeto a las instituciones, su compromiso con la democracia y su profundo sentido de unidad nacional. Carabineros de Chile es una institución que, con aciertos y desafíos, continúa siendo un pilar esencial en la seguridad y el orden público.
En conclusión, este mensaje no busca confrontar, sino invitar a la reflexión. Las críticas deben construirse desde el respeto y la verdad. No corresponde intervenir en los asuntos internos de otras naciones ni menos denigrar a quienes dedican su vida al servicio público.
Chile es un país digno, libre y soberano. Unidos, con respeto y solidaridad, podremos construir un futuro más humano y esperanzador para todos.



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