Cierre Diplomatico para Argentina
(Fotografia Cortesía CNN Chile)
Estimado lector
Con todo respeto y preocupación, dirijo esta columna para reflexionar sobre el reciente acontecimiento que ha sacudido las relaciones diplomáticas entre la República Argentina y Colombia: la expulsión de los miembros diplomáticos de la embajada argentina en Colombia. Esta situación, sin lugar a dudas, es un triste episodio que refleja la fragilidad de las relaciones internacionales cuando se ven afectadas por declaraciones sin fundamentos por parte del presidente del país en cuestión.
En los últimos días, se ha observado una serie de declaraciones polémicas por parte del gobierno presidido por Javier Milei en la República Argentina. Dichas declaraciones han sido dirigidas hacia sus homólogos de centro-izquierda, a quienes ha calificado de empobrecedores, así como hacia el gobierno de Colombia, al que ha tildado de asesinos. Estos pronunciamientos se suman a otros previos, como el del presidente de Chile, quien lo calificó de empobrecedor, entre otras situaciones.
Actualmente, se evidencia una mayor división en Argentina en comparación con el periodo bajo la administración de Alberto Fernández, con la persistencia de una alta tasa de inflación y una reducción en el poder adquisitivo del pueblo argentino. Mientras tanto, se ha observado un incremento en el salario del presidente Milei y sus ministros. Esta situación, junto con la continua crítica hacia los gobiernos latinoamericanos, plantea interrogantes sobre el desempeño del gobierno argentino en menos de tres meses de gestión.
Durante la campaña electoral, Javier Milei prometió erradicar la pobreza y revitalizar Argentina, pero la realidad muestra un panorama desalentador, con un aumento del desempleo, incremento de la pobreza, prohibiciones y creciente desigualdad social, así como la presencia de fuerzas militares y policiales en las calles. Este contexto plantea la pregunta de si el país se está cerrando al mundo, como lo sugiere la reciente expulsión de diplomáticos argentinos en Colombia.
Las controversias protagonizadas por Milei, incluyendo la disputa con el ex-presidente Alberto Fernández, contribuyen a una imagen negativa del gobierno. Resulta preocupante que, a pesar de las críticas hacia sus homólogos latinoamericanos de centro-izquierda, los países liderados por estos han mostrado un mejor desempeño desde su asunción, mientras que el gobierno argentino parece carecer de un rumbo claro.
Esta situación es lamentable para los ciudadanos argentinos, quienes merecen un gobierno que atienda sus necesidades y prioridades, en lugar de enfocarse en críticas hacia gobiernos extranjeros. Es crucial que el gobierno argentino se concentre en mejorar el bienestar del pueblo y abordar los desafíos económicos internos, como la inflación, en lugar de participar en disputas diplomáticas y políticas externas.



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