Moda Politica
Estimado lector:
Me dirijo a usted con el propósito de abordar el tema de la moda política en nuestro país. ¿A qué me refiero con esto? Durante los gobiernos anteriores, desde el retorno a la democracia, nunca había observado tanta crítica en relación con la vestimenta del presidente y sus ministros, entre otros. Desde la llegada del compañero Gabriel Boric, gran parte de la población ha centrado su atención en el hecho de que el presidente no usa corbata, generando un debate sobre su valor en la figura presidencial y en las personas en general.
Si nos dirigimos a una tienda de ropa donde se vendan trajes, camisas, etc., podemos encontrar corbatas valoradas hasta en 12.000 pesos. Entonces, surge la pregunta: ¿realmente deberíamos darle tanta importancia al valor de una corbata en el vestuario del presidente y de un ministro, o sería más apropiado valorar su desempeño y labor durante su mandato? En estos dos años de gobierno, se han promulgado leyes en beneficio de la ciudadanía, como la ley de las 40 horas laborales, un sueldo mínimo de 500.000 pesos, y la eliminación del copago en Fonasa, entre otras.
Recientemente, surgió polémica en torno a la vestimenta de una ex cónsul en Japón, quien recibió a una campeona luciendo ropa deportiva, y salio nuevamente en polemica el como se vestia y las polemicas se argumentaban en que debía vestirse de acuerdo a su cargo y que no era digna del mismo. Sin embargo, la verdadera pregunta que debemos hacernos es:
¿qué ha hecho esta persona en su cargo? ¿Cuál ha sido su desempeño? Enfocarnos en la moda de un político no refleja de manera positiva nuestra atención en la política. Anhelábamos una política renovadora que rompiera con los esquemas de la política tradicional, pero nuestro comportamiento como sociedad indica lo contrario.
Aún persiste en nuestras mentes el modelo del político antiguo y no hemos actualizado nuestra visión hacia la política actual.



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