Una Semana Santa diferente

 



Querido lector.


En esta semana tan especial para los católicos, la Semana Santa, deseo dirigir nuestra atención a un extracto del significado profundo de este período.
compartido por el Padre Antonio Diurfaín Mora. En sus palabras, se destaca cómo el sacrificio de Dios al entregar a su hijo por nuestros pecados es un testimonio del amor benevolente que nos tiene, un amor que trasciende cualquier mérito de nuestra parte.
Esta expresión de amor incondicional nos invita a reflexionar sobre nuestras acciones y actitudes hacia nuestros semejantes.

En el contexto actual, surge una pregunta inevitable:
¿qué estamos haciendo por nuestros hermanos que sufren y necesitan ayuda? Recientemente, el trágico incendio en Valparaíso ha puesto a prueba nuestra solidaridad como comunidad. A pesar de las advertencias sobre qué enviar, hemos visto cómo se han enviado donaciones que no cumplen con las necesidades reales de los afectados. Esto nos lleva a cuestionarnos: ¿dónde está la solidaridad en nuestra sociedad chilena durante esta Semana Santa?

Al igual que el Padre Hurtado nos instaba a preguntarnos si Chile es verdaderamente un país católico, hoy nos confrontamos con la realidad de nuestras acciones frente a la pasión de Jesucristo. ¿Cuántos de nosotros hemos sido objeto de juicios injustos, similares a los que Jesús enfrentó en su camino hacia la crucifixión? ¿Cuántos hemos sido traicionados por aquellos en quienes confiábamos, como lo hizo Judas con Jesús?

Invito a cada uno de ustedes a reflexionar sobre las cruces que cargamos en nuestras vidas y sobre si realmente somos capaces de ver y comprender las cargas internas de los demás. ¿Estamos dispuestos a ser hombres y mujeres libres de juicio y prejuicios, tal como Jesús nos enseñó?

En esta Semana Santa, anhelo que podamos vivirla de manera auténtica, no solo en nombre, sino en espíritu y acción. Que la alegría de recibir a Jesús en nuestras vidas nos impulse a ser verdaderamente compasivos y solidarios con aquellos que nos rodean, sin importar nuestras diferencias.

Te invito a reflexionar sobre estas palabras y a considerar cómo podemos contribuir, cada uno desde nuestro lugar, a construir un mundo más justo y amoroso.

Con esperanza y fe

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