2024 El año más triste de Chile


                                                                                             31 de Diciembre de 2024

Estimado director:

Hoy me permito escribir estas líneas como reflexión al concluir un año que, sin duda, será recordado como uno de los más impactantes en la historia reciente de nuestro país. El 2024 comenzó de una forma inusual y trágica, con los devastadores incendios en Valparaíso, un desastre que no solo conmocionó a gran parte de Chile, sino también atrajo la mirada solidaria del mundo hacia nuestra tierra.

En medio de esta tragedia, vivimos la inesperada pérdida del expresidente Sebastián Piñera. Su fallecimiento marcó un hito histórico y unificó al país en un duelo nacional que se extendió por más de un mes. Durante ese periodo, vimos a un Chile que, pese a sus diferencias políticas e ideológicas, se congregó bajo un mismo sentimiento de respeto y memoria, recordando a quien, con aciertos y errores, ocupó un rol destacado en nuestra historia política reciente.

A esto se sumó la detención del ex subsecretario Monsalve, un hecho que generó un fuerte impacto en el ámbito político y despertó intensos debates sobre la corrupción y la transparencia en el ejercicio público. Este caso no solo conmocionó a la opinión pública, sino que también evidenció la necesidad de fortalecer las instituciones y garantizar que quienes ostentan el poder actúen en beneficio de la ciudadanía.

Paralelamente, el país enfrentó la dolorosa pérdida de tres carabineros en el sur de Chile, un hecho que unió a la nación en la conmoción y el rechazo absoluto hacia cualquier acto de violencia contra nuestras fuerzas policiales. Este trágico episodio nos recordó la importancia de proteger a quienes dedican su vida a resguardar nuestra seguridad y la necesidad de avanzar hacia un país donde estos actos no tengan cabida.

A lo largo del año, muchos chilenos enfrentaron grandes desafíos, tanto en el ámbito emocional como en el económico. Las dificultades se hicieron presentes en innumerables hogares, reflejando una crisis que parece no dar tregua. Sin embargo, también fuimos testigos de actos de solidaridad y resistencia que reafirmaron el espíritu resiliente de nuestra gente.

La economía, golpeada por diversos factores internos y externos, ha dejado una marca profunda en la sociedad. La inflación, el desempleo y la incertidumbre económica han sido temas recurrentes que han afectado directamente la calidad de vida de los ciudadanos. Este contexto nos invita a reflexionar sobre la importancia de implementar políticas públicas efectivas, centradas en el bienestar de la población y en la reactivación de sectores clave para nuestro desarrollo.

En el ámbito social, la polarización y los conflictos han sido constantes, pero también se han abierto espacios para el diálogo y el entendimiento. Es fundamental que como país aprendamos a canalizar nuestras diferencias hacia el fortalecimiento de la democracia, recordando que nuestras opiniones diversas son una riqueza y no una debilidad.

Terminar este año con la esperanza de un mejor 2025 es una tarea colectiva. Es necesario que todos, desde nuestras trincheras personales y profesionales, aportemos al progreso de nuestra sociedad. El próximo año representa una nueva oportunidad para reconstruir, para sanar heridas y para avanzar en unidad hacia un futuro más justo y equitativo.

En esta época de cierre y balance, invito a todos a reflexionar sobre los aprendizajes que nos deja este año tan peculiar. Que la tristeza que sentimos como país se convierta en impulso para trabajar por un Chile mejor, uno donde la empatía, la solidaridad y la acción concreta sean los pilares de nuestro desarrollo.

Cerramos el 2024 con una mezcla de emociones, pero también con la firme esperanza de que el 2025 traiga consigo un nuevo comienzo lleno de oportunidades y alegrías para todos y todas. Porque, a pesar de las dificultades, siempre habrá razones para creer en el potencial de nuestra querida patria.


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