Primarias 2025
Señor Director:
En el contexto de las elecciones primarias presidenciales en Chile, que contarán con candidatos como Gonzalo Winter, Jeannette Jara, Carolina Tohá y Jaime Mulet, resulta fundamental promover un ejercicio de pensamiento crítico que trascienda las consignas partidarias. No se trata solo de elegir un nombre o un rostro, sino de reflexionar profundamente sobre el proyecto de país que queremos construir.
Es imprescindible que quienes participemos de este proceso asumamos la responsabilidad de votar no por simpatías personales ni por cálculos pequeños, sino por quien logre articular un proyecto sólido de justicia social real y sostenible. En tiempos de desconfianza y polarización, se requiere liderazgo capaz de unir a las fuerzas progresistas en torno a un programa serio, creíble y transformador.
El candidato o la candidata que resulte vencedor o vencedora de estas primarias debe comprender que su deber no será únicamente representar a su sector político, sino encarnar un compromiso inquebrantable con el bienestar de todas y todos los chilenos. Debe proyectar un futuro que reconozca la deuda histórica con la equidad, la salud, la educación y la dignidad de los más postergados.
Por eso, apelo a que el debate interno en estas primarias sea honesto y sin ambigüedades. Chile no necesita discursos vacíos ni promesas fáciles, sino propuestas claras que aborden las causas estructurales de la desigualdad. El programa ganador deberá ser fruto del diálogo, de la autocrítica y del aprendizaje de los errores del pasado.
Asimismo, es vital que el o la candidata elegida sea capaz de derrotar a la derecha en las elecciones generales, pero no solo por oponerse a ella, sino por ofrecer un camino verdaderamente mejor. No basta con agitar el miedo al retorno conservador; se requiere convencer con un proyecto social y económico que devuelva la esperanza y la confianza en la política.
La ciudadanía ya no se conforma con gestos simbólicos. Quiere resultados concretos: pensiones dignas, un sistema de salud accesible y oportuno, seguridad con respeto a los derechos humanos, desarrollo sostenible y descentralización efectiva. Todo esto debe estar en el centro de las prioridades del abanderado o abanderada que emerja de estas primarias.
Exhorto, por lo tanto, a cada precandidato y precandidata a poner a Chile primero. A debatir con altura de miras, con respeto mutuo y con compromiso con la verdad. Y llamo a la ciudadanía a ejercer su voto de manera informada y reflexiva, pensando en el país que queremos dejar a las futuras generaciones.
El futuro de Chile no puede seguir dependiendo de intereses cortoplacistas ni de proyectos personales. Es tiempo de elegir con madurez política a quien pueda liderar una transformación justa, profunda y duradera, y que tenga la fuerza y la visión para construir un país más igualitario, democrático y solidario.



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